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Técnicas de estudio según el perfil de aprendizaje

Actualizado: 13 may

Por Valeria Suárez Prioriello - Licenciada en Psicopedagogía


Las técnicas de estudio no funcionan igual para todos los estudiantes. Mientras algunas personas aprenden mejor mediante recursos visuales, otras necesitan más práctica, organización o acompañamiento para sostener el estudio.

Comprender el perfil de aprendizaje de cada niño o adolescente es clave para encontrar estrategias realmente eficaces.


¿Qué es el perfil de aprendizaje?

El perfil de aprendizaje hace referencia a la manera en que cada persona procesa, organiza y utiliza la información.

No todos los estudiantes presentan las mismas fortalezas, dificultades ni formas de estudiar. Por eso, una técnica útil para un niño puede resultar poco eficaz para otro.

En algunos casos predominan las dificultades atencionales. En otros, los problemas aparecen en la organización, la comprensión lectora, la memoria de trabajo o la planificación.

Comprender estas diferencias permite adaptar las estrategias de estudio de manera más adecuada.


¿Por qué muchas técnicas de estudio no funcionan?

Muchas veces se aplican técnicas de estudio sin tener en cuenta la edad, el momento evolutivo, las funciones ejecutivas o los desafíos específicos de cada estudiante.

Cuando la técnica no se ajusta a la persona, el estudio se vuelve frustrante y poco productivo.

Por ejemplo, un niño con dificultades de atención puede sentirse desbordado frente a sesiones largas de estudio. En cambio, otro estudiante puede necesitar apoyos visuales o estrategias más activas para comprender la información.

Por eso, repetir métodos generales no siempre da resultado.


Técnicas de estudio y funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas influyen directamente en el aprendizaje y en la capacidad de estudiar de manera eficaz.

Para sostener el estudio se necesitan habilidades como:

  • planificación

  • organización del tiempo

  • atención sostenida

  • control de distracciones

  • flexibilidad cognitiva

  • memoria de trabajo

  • supervisión de errores

Cuando estas habilidades están comprometidas, no alcanza simplemente con “poner voluntad”.

En estos casos, muchas veces es necesario trabajar primero las habilidades de base antes de esperar autonomía en el estudio.

Si quieres profundizar en este tema, puedes leer también el artículo sobre funciones ejecutivas y su impacto en el aprendizaje.


Técnicas de estudio según cada dificultad

No todos los estudiantes necesitan las mismas estrategias.

Un niño con dificultades atencionales puede beneficiarse de tiempos breves de trabajo, descansos estructurados y consignas fragmentadas.

Joven escribiendo en un cuaderno con un bolígrafo azul, concentrado, con carpetas y hojas organizadas sobre un escritorio.
Las técnicas de estudio deben adaptarse al perfil de aprendizaje de cada estudiante

En cambio, un estudiante con dificultades de comprensión lectora probablemente necesite apoyos visuales, esquemas o estrategias que faciliten la organización de la información.

Cuando existen dificultades en funciones ejecutivas, suele ser necesario trabajar la planificación, el inicio de tareas y la organización del material.

También hay estudiantes que, después de acumular experiencias de frustración, desarrollan rechazo al estudio o baja autoestima académica.

En estos casos, insistir únicamente en “estudiar más” rara vez resuelve el problema.

Si estas situaciones se repiten, puede ser útil comprender mejor qué está dificultando el aprendizaje mediante una valoración psicopedagógica.


¿Qué hace diferente una intervención psicopedagógica?

Desde la psicopedagogía, las técnicas de estudio se trabajan de manera personalizada, teniendo en cuenta cómo aprende cada persona, cuáles son sus fortalezas, qué dificultades aparecen al estudiar y el contexto escolar.

El objetivo no es solo mejorar el rendimiento académico, sino que el estudiante aprenda a aprender, desarrollando mayor autonomía, confianza y comprensión de sus propios procesos.

En muchos casos, trabajar las técnicas de estudio también implica acompañar la organización, la regulación emocional y la relación con el aprendizaje.


¿En qué etapas pueden trabajarse las técnicas de estudio?

Las técnicas de estudio pueden trabajarse en casi todas las etapas educativas, desde aproximadamente los 8 años hasta la adultez.

En primaria suelen enfocarse más en la organización, la comprensión y la adquisición de hábitos.

En secundaria y bachillerato, muchas veces aparecen dificultades relacionadas con la planificación, el manejo del tiempo o la autonomía para estudiar.

En adultos, el trabajo suele centrarse en encontrar estrategias más eficaces y sostenibles según las demandas académicas o laborales.

Nunca es tarde para aprender a estudiar de una forma más acorde al propio perfil.


Cuando estudiar se vuelve frustrante

Muchas familias consultan porque sienten que su hijo “no quiere estudiar”, cuando en realidad existen dificultades que todavía no fueron comprendidas.

A veces el problema no es la falta de ganas, sino el agotamiento, la frustración o la sensación constante de no poder cumplir con las exigencias escolares.

Comprender qué está pasando permite acompañar de una manera más respetuosa y eficaz.

También puedes leer el artículo sobre qué hay detrás de la dificultad para estudiar.


Preguntas frecuentes sobre técnicas de estudio

¿Las técnicas de estudio sirven para todos los niños?

Sí, pero no todas las técnicas funcionan igual para todos. Las estrategias deben adaptarse al perfil de aprendizaje, la edad y las necesidades de cada estudiante.


¿Qué pasa si un niño estudia mucho pero no obtiene resultados?

En muchos casos pueden existir dificultades en funciones ejecutivas, comprensión, atención o estrategias ineficaces de estudio. Comprender qué está pasando permite intervenir de forma más adecuada.


¿A partir de qué edad pueden trabajarse las técnicas de estudio?

Generalmente pueden comenzar a trabajarse desde primaria, adaptándose al nivel evolutivo y a las necesidades de cada niño o adolescente.


¿Cuándo conviene consultar con una psicopedagoga?

Cuando el estudio genera frustración, el esfuerzo no se refleja en los resultados, aparecen dificultades de organización o existen señales persistentes de malestar frente al aprendizaje.


No existe una técnica de estudio universal. Acompañar el aprendizaje implica comprender cómo aprende cada persona y ofrecer estrategias que realmente funcionen según sus necesidades.

Si el estudio genera frustración o no da resultados, una consulta psicopedagógica puede ayudar a encontrar un camino más adecuado. Si sientes que tu hijo estudia mucho pero los resultados no acompañan, o que las técnicas de estudio habituales no están funcionando, una valoración psicopedagógica puede ayudar a comprender qué está dificultando el aprendizaje y qué estrategias pueden adaptarse mejor a sus necesidades.

Puedes consultar más información sobre valoración psicopedagógica o ponerte en contacto para valorar tu caso de manera personalizada.

 
 
 

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