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TDAH: qué es, cómo se manifiesta y cómo acompañar desde casa y la escuela

Actualizado: hace 2 días

Nota: Este artículo está actualizado según la evidencia científica reciente y tiene como objetivo ofrecer a familias y docentes una guía clara y rigurosa sobre el TDAH. No sustituye una valoración psicopedagógica individual.
Niño en el aula con dificultades de atención realizando una tarea escolar con acompañamiento psicopedagógico.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que afecta la autorregulación, la atención, la capacidad de mantenerse en una actividad, la planificación y, en algunos casos, el control motor y la impulsividad. No se trata de mala conducta, límites mal puestos o falta de interés. Es una forma distinta de procesar la información y regular la conducta.

El TDAH se presenta en un continuo de intensidad, puede expresarse de manera diferente según la edad y suele estar acompañado de fortalezas como creatividad, pensamiento divergente, energía, curiosidad, memoria visual, etc.


  1. Señales en Educación Infantil (cuando realmente pueden ser indicativas)

En Infantil muchas conductas (moverse mucho, distraerse y cambiar de juego) son absolutamente esperables para esas edades. Por eso, no es la presencia de estas conductas lo que orienta al TDAH, sino:


Lo que realmente importa

  • Intensidad: conductas claramente más marcadas que en sus pares.

  • Persistencia: se mantienen durante meses.

  • Interferencia: afectan su participación o el funcionamiento del aula.

  • Consistencia: aparecen en más de un contexto (casa, colegio).


Ejemplos de señales que sí llaman la atención

Inatención

  • Dificultad notable para seguir consignas simples, incluso con repeticiones o apoyos visuales.

  • Cambios constantes de actividad sin llegar a involucrarse.

  • Se “desconecta” de la rutina del aula con frecuencia.

Hiperactividad

  • Movimiento constante que interrumpe la dinámica del aula.

  • Dificultad importante para participar en momentos de calma cuando el grupo sí puede (asamblea, cuento).

  • Necesidad continua de moverse incluso con estrategias sensoriales.

Impulsividad

  • Se adelanta a los turnos de manera repetitiva.

  • Interrumpe a otros niños o adultos constantemente.

  • Respuestas impulsivas y rápidas ante la frustración.


  1. Señales en Primaria

En esta etapa las demandas aumentan (más tiempo sentado, más planificación, más exigencia académica), por lo que los desafíos pueden hacerse más evidentes.

  • Le cuesta sostener la atención en tareas escritas o de lectura.

  • Parece “estar en las nubes” con frecuencia.

  • Dificultad para organizarse (olvida materiales, pierde objetos).

  • Tareas que sus compañeros resuelven en 10 minutos pueden llevarles 40.

  • Realiza errores por descuido.

  • Se mueve constantemente en la silla, se para sin permiso o da golpecitos.

  • Impulsividad: contesta antes de tiempo, interrumpe, actúa sin pensar.


  1. Señales en Secundaria

Aumenta la carga académica y la autonomía esperada.

  • Dificultad para planificar tiempos y trabajos largos.

  • Problemas para estudiar sin supervisión.

  • Sensación de “no llegar nunca” o estar siempre apagando incendios.

  • Olvidos frecuentes (entregas, exámenes, materiales).

  • Conductas impulsivas en lo social.

  • Baja autoestima por años de esfuerzo no reconocido.


Cómo acompañar desde casa

  • Establecer rutinas claras y previsibles.

  • Usar apoyos visuales para planificar (agendas, calendarios, pasos de tareas).

  • Dividir las actividades en partes pequeñas.

  • Supervisión cercana, pero no invasiva.

  • Reforzar logros concretos (no generalidades).

  • Espacios de movimiento antes de actividades cognitivas.

  • Evitar etiquetas (“vago”, “despistado”, “malo”).


Cómo acompañar desde la escuela

  • Dar instrucciones breves y en pasos.

  • Verificar la comprensión (“¿qué vas a hacer primero?”).

  • Ofrecer tiempo adicional si lo necesita.

  • Ubicarlo cerca del docente y lejos de distractores.

  • Alternar actividades de movimiento.

  • Valorar el esfuerzo, no solo el resultado.

  • Anticipar cambios en la rutina.


Cuándo conviene consultar

  • Si la intensidad de las conductas es significativamente mayor a la del grupo.

  • Si interfiere de forma continua con el aprendizaje, las relaciones o el bienestar.

  • Si hay preocupación tanto en la escuela como en casa.

  • Si el niño o adolescente empieza a mostrar baja autoestima, frustración o rechazo social.


Una valoración psicopedagógica y/o neuropsicológica permite comprender el perfil del niño o adolescente y diseñar un plan de acompañamiento eficaz.


Atención psicopedagógica en Madrid

Si eres de Hortaleza, Chamartín o de la zona norte de Madrid, y buscas apoyo especializado para TDAH o dificultades de aprendizaje, puedes solicitar una consulta presencial.

Trabajo en Hortaleza, pero acompaño a familias y centros educativos de distintos distritos de Madrid, ajustándome a las necesidades de cada caso.

 
 
 

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