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Altas capacidades y bajo rendimiento: cuando el problema no es la capacidad

1 abr
2 min de lectura

Por Valeria Suárez, psicopedagoga – Consulta en Hortaleza, Madrid


Uno de los motivos de consulta más frecuentes es la preocupación cuando un niño o adolescente parece tener capacidad, pero su rendimiento no lo refleja.

“Sabemos que puede, pero no quiere”, “es inteligente pero no trabaja” o “se distrae constantemente” son frases habituales.

En muchos casos, detrás de estas situaciones pueden encontrarse altas capacidades que no están siendo adecuadamente comprendidas.


Altas capacidades y bajo rendimiento escolar

Adolescente mirando por la ventana con el ordenador, representando desmotivación o bajo rendimiento en altas capacidades

Tener altas capacidades no garantiza un buen desempeño académico.

Cuando el entorno no se ajusta al perfil del estudiante, puede aparecer:

  • Desmotivación

  • Falta de interés

  • Bajo rendimiento

  • Dificultad para sostener el esfuerzo

Esto no tiene que ver con falta de capacidad, sino con un desajuste entre lo que el estudiante necesita y lo que el contexto le ofrece.


¿Por qué ocurre?

Existen distintos factores que pueden influir.

Algunos niños se aburren porque los contenidos no les resultan desafiantes. Otros necesitan comprender en profundidad antes de avanzar, lo que no siempre coincide con el ritmo de las clases.

También puede haber dificultades en funciones ejecutivas, como la planificación o la organización, que interfieren en el rendimiento.

Sin embargo, la investigación en este campo también describe lo que se conoce como doble excepcionalidad, es decir, la coexistencia de altas capacidades con dificultades de aprendizaje, atención o regulación emocional.

Estos perfiles pueden resultar más complejos de identificar, ya que sus fortalezas y dificultades tienden a compensarse entre sí, lo que hace que en muchas ocasiones pasen desapercibidos o se interpreten de forma parcial.


El impacto emocional

Cuando el esfuerzo no se traduce en resultados, o cuando el entorno no comprende lo que ocurre, puede aparecer:

  • Frustración

  • Desinterés

  • Baja autoestima

  • Rechazo hacia el estudio

A largo plazo, esto puede afectar no solo el rendimiento, sino también el vínculo con el aprendizaje.


¿Qué puede ayudar?

Comprender el perfil del estudiante es el primer paso.

No se trata de exigir más, sino de ajustar las propuestas, acompañar el proceso y ofrecer estrategias acordes a sus necesidades.


¿Cuándo consultar?

Si el rendimiento no refleja la capacidad, si hay desmotivación persistente o si aparecen dudas sobre el perfil de aprendizaje, una valoración psicopedagógica puede aportar claridad.

Permite diferenciar entre distintas posibles causas y orientar un acompañamiento adecuado.


El bajo rendimiento no siempre indica falta de capacidad. En algunos casos, puede ser la forma en que el sistema está respondiendo a un perfil que necesita otro tipo de acompañamiento.

Comprender esto a tiempo puede cambiar significativamente la experiencia escolar.

 
 
 

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